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Sala Permanente
Milagros Álvarez de Bellapart

La sala permanente ofrece a los visitantes la oportunidad de entrar en contacto directo con obras significativas del arte dominicano
realizadas entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XXI, en un recorrido cronológico enmarcado en aspectos relevantes de la historia nacional,
costumbres, medioambiente, características étnicas, así como hechos históricos destacados, tales como la dictadura de Trujillo, la Guerra Civil Española,
la Segunda Guerra Mundial, la vida democrática dominicana a partir de 1961 y la sociedad dominicana moderna y contemporánea.

 Se muestran pinturas, dibujos, grabados y esculturas realizados en diversas técnicas, estilos y materiales que contribuyen a despertar la imaginación y la sensibilidad hacia las artes visuales a través de obras de artistas fundamentales en la plástica nacional. Están representados Luis Desangles, Abelardo Rodríguez Urdaneta, Celeste Woss y Gil, Jaime Colson, Yoryi Morel, Darío Suro, Josep Gausachs, Antonio Prats-Ventós, Clara Ledesma, Gilberto Hernández Ortega, Silvano Lora, Ada Balcácer, Paul Giudicelli, Ramón Oviedo, Domingo Liz, Soucy de Pellerano, Cándido Bidó, Inés Tolentino, Ángel Urrelly, Ezequiel Taveras y Julián Amado, entre otros.

Los precursores. Propuestas académicas 1844 - 1920

Históricamente, la pintura académica en nuestro país surge ligada al complejo periodo de independencia nacional (1844) y como un elemento clave del movimiento cultural que se desarrolló en torno a la gestación de lo nacional. Bajo estas premisas, la producción pictórica y escultórica siguió los lineamientos del academicismo europeo, fluctuando entre el estilo romántico y neoclásico.

Luis Desangles y, más tarde, Abelardo Rodríguez Urdaneta, vinculados a la labor de la enseñanza en sus escuelas de pintura, ejercerán un extenso magisterio y profunda influencia sobre los artistas de la época.

Adriana Billini G. (1863-1946)
Retrato - Ci. 1920
Óleo sobre tela 40.6 x 33 cm

Luis Desangles (Sisito, 1861-1940)
Juramentación del presidente Alejandro Woss y Gil - 1903
Óleo sobre tela 70 x 96 cm

Leopoldo Navarro (1862-1908)
En el mercado - Ci. 1900
Acuarela sobre papel 43 x 90 cm

Abelardo Rodríguez Urdaneta (1870-1933)
Mujer de espaldas - Ci. 1900
Óleo sobre tela 55 x 44.5 cm

Primeros modernos. Nuevos lenguajes 1920 – 1940

Puede afirmarse que la asunción de la modernidad en las artes visuales dominicanas se produce de manera tardía en un proceso que transcurre durante las cuatro primeras décadas del siglo XX. Se distingue inicialmente por la adopción de los referentes postimpresionistas más que por la asimilación de los sucesivos lenguajes de las primeras vanguardias europeas.

Tales influencias derivaron en planteamientos que orientaron los primeros intentos de un grupo de artistas preocupados por la necesidad de trascender los supuestos estéticos y esquemas formales heredados junto a las tradiciones locales. Enfocaron el movimiento de ruptura a través de la representación pictórica de lo geográfico y sociocultural junto a los temas de la identidad y la afirmación de sus peculiaridades. Su interés se volcó en contenidos, temáticas y formas que los llevaron a su actualización estilística y a la ruptura con la tradición clásica occidental que había predominado secularmente en la incipiente plástica nacional.

Novedosos pintores, situados en tres puntos diferentes del país, inician su labor de pioneros a través de los nuevos códigos formales que se establecían en la época. Buscaron en el imaginario visual de su tierra, enfocándose en temas de la realidad nacional, con la cual reivindicaban el componente étnico sincrético, el paisaje tropical, las costumbres y los personajes de la vida cotidiana.

Celeste Woss y Gil (1891-1985)
Desnudo - 1948
Óleo sobre tela 59 x 46 cm

Darío Suro (1917-1998)
Paisaje de lluvia - 1940
Óleo sobre tela 76 x 51 cm

Jaime Colson (1901-1975)
Japonesa - 1926
Óleo sobre cartón 39.5 x 32 cm

Nuevos lenguajes de la vanguardia internacional 1939-1950

En los años 40 llega al país un importante grupo de europeos librándose de las guerras y el nazismo. En el marco de la política cultural dirigida por el gran gestor cultural, Rafael Díaz Niese, primer Director General de Bellas Artes, se funda la Escuela Nacional de Bellas Artes, primer centro de enseñanza de artes plásticas con carácter oficial. Los artistas recién llegados actuaron en doble vía, como docentes en la Escuela de Bellas Artes y como creadores con una actividad expositiva constante. El país dominicano asistió a una "puesta al día" de lo que en materia de arte acontecía internacionalmente. Los artistas exiliados introdujeron a las primeras generaciones del naciente centro formativo en las tendencias innovadoras de los lenguajes artísticos y las corrientes vanguardistas en boga.

George Hausdorf
(1894-1959)
Marina
Ci. 1945-48
Óleo sobre tela
150 x 174.5 cm

Mounia André
(1905-1974)
Naturaleza muerta
Ci. 1956
Óleo sobre cartón-canvas
58 x 63.5 cm

Manolo Pascual (1902-1983)
El maraquero - Ci. 1940 - 1950
Estaño 82 x 23 x 29 cm

Josep Gausachs (1889-1959)
Tres Gracias Antillanas - Ci. 1947
Óleo sobre tela 71 x 102 cm

Eugenio Fernández Granell (1912-2001)
Indio comprando un caballo - 1946
Óleo sobre tela 46 x 61 cm

José Vela Zanetti (1913-1999)
Marchanta - 1956
Óleo sobre cartón piedra 128 x 82.5 cm

Antonio Prats Ventós (1925-1999)
Cabeza mulata - Ci. 1955
Talla en Caoba 130 x 52.5 x 30 cm

Nuevas generaciones de artistas. Asimilación y diálogo. Renovación estética 1940-1960

Las obras de las primeras generaciones de pintores formados en la Escuela Nacional de Bellas Artes con los referentes del nuevo horizonte estético introducido por sus maestros europeos poseen un espacio preferente en esta exposición. Esta generación, que irrumpe en la vida artística a finales de los años cuarenta, orienta sus búsquedas identitarias hacia la rica herencia africana mientras sus afiliaciones se inclinan a la causa política y social.

Con renovados enfoques y buen arsenal, tanto en lo formal como en lo conceptual, los creadores emergentes redescubren sus raíces, su geografía e identidad a través de su técnica, expresión y emoción particular, destacando, entre otros: Clara Ledesma (1924-1999), Gilberto Hernández Ortega (1924-1978) y Gaspar Mario Cruz (1929-2006). Todos se abocaron a profundizar en los contenidos del imaginario dominicano, deteniéndose en escenas profusas de colorido tropical y elementos sincréticos de la religiosidad popular vernácula.

La obra de otros artistas que confluyen en el periodo, como Eligio Pichardo (1929-1984) y Silvano Lora (1934-2003), testimonia el surgimiento de la denuncia social como principal contenido de la obra de arte en el ámbito nacional, en la etapa siguiente a la decapitación de la tiranía trujillista (1961).

La década de los 60 fue testigo de un arte activista, agitador, afiliado intrínsecamente a los movimientos sociales reivindicativos y patrióticos surgidos al calor de la intervención norteamericana (1965). No solo cambiaron los contenidos artísticos, sino que también cambiaron las formas de circulación del arte.

Los artistas se unen para trabajar en común, orientando sus preferencias hacia lo figurativo expresionista, aunque lo abstracto encuentra adeptos importantes. Estas tendencias fluyen en las obras de Eligio Pichardo, José Ramírez Conde (1940-1987), Cándido Bidó (1936-2011), Ada Balcácer (1930-1988), Luis Martínez Richiez (1928-2005), entre otros nombres representativos. Los elementos formales, las técnicas y los medios elegidos por los creadores estuvieron en función de manifestar las injusticias y el contexto epocal, siendo esto evidente en los manifiestos de los colectivos de artistas partidarios entonces de los postulados de transformación social a través del arte.

Gaspar Mario Cruz (1926-2006)
Baquiní - 2006
Caoba 118 x 93 x 82 cm

Gilberto Hernández Ortega (1924-1979)
Sin Título - 1979
Óleo sobre tela 117 x 87.5 cm

Clara Ledesma (1924-1999)
Marchantas - 1960
Óleo sobre madera 120.5 x 182 cm

Paul Giudicelli - (1921-1965)
Abstracto - 1963
Óleo sobre tela 102 x 71 cm

Eligio Pichardo (1929-1984)
De la serie El sacrificio del chivo - 1961
Óleo sobre tela 150 x 105 cm

Renovación estética. Nueva ruptura 1970 -

Muchos artistas dominicanos se aglutinan dando lugar a la experimentación colectiva con nuevas formas y conceptos utilizando materiales y temáticas distintas. Otros mantienen su creación individual, conjugándose durante estos años, afiliándose a la nueva figuración, el informalismo, el expresionismo y el surrealismo.

Los setentas marcan un nuevo impulso renovador en las artes visuales dominicanas, favorecido por la apertura democrática que vivió entonces la sociedad dominicana. Surgen grupos artísticos que se lanzan a la experimentación utilizando materiales y temáticas diversas, acercándose a la dinámica de representación del arte internacional. Se expresan energéticamente con sorprendente libertad, definiendo unas prácticas artísticas más allá de lo estrictamente dominicano. Los lenguajes abstractos, la nueva figuración expresionista, el hiperrealismo y el minimalismo fueron factores de enriquecimiento en esos años y su devenir.

Jorge Severino (1965-2020), Soucy de Pellerano (1928-2014), Ramón Oviedo (1927-2015), Cándido Bidó (1936-2011), Fernando Peña Defilló (1928-2016), Ada Balcácer y Luis Martínez Richiez son algunos de los artistas más representativos de este período.

Fernando Peña Defilló (1928-2016)
Sin Título - 1961
Mixta sobre tela 51 x 61 cm

Ramón Oviedo (1924-2015)
Comienzo de un viacrucis - 1972
Óleo sobre tela 194 x 313 cm

Luis Martínez Richiez (1928-2005)
Serie Erótico fantástica Ci. 1983
Madera 112 x 37 x 30 cm

Ada Balcácer (1930)
Viña y luz - 1988
Óleo sobre tela 102 x 76 cm

Jorge Severino (1935-2021)
Una tranquila tarde de otoño - 1984
Mixta sobre tela 90 x 105 cm

Soucy de Pellerano (1938-2014)
De la serie Maquinotrom - 1982
Acrílico sobre tela 59 x 160 cm

Silvano Lora (1931-2003)
Ellos - Ci. 1990
Ensamblaje de objetos diversos
43.5 x 52 cm

Inés Tolentino Sulfrid (1963)
Los amores de la cigüapa 2022
105 x 65 cm Lápiz grafito y collage - papel Arches 

Julián Amado (1964-2023)
La insoportable levedad - 2022
45.72 x 58.42 cm Tinta sobre Papel

Ezequiel Taveras Ripley (1965)
De la serie Meninas: Erzili 2022
Porcelana, piel y metal 75 x 18x 16 cm

Guadalupe Casasnovas (1960)
Jabilla 2022
Madera56 x65 x43 cm

Ángel González Urrely (1971)
Lighthose 5G 2022
127 x 102 cm Acrílico sobre tela

Cándido Bidó
Gente de la ciudad
1974
Óleo y acrílico sobre tela
178 x 178 cm