Sala Jaime Colson
Jaime Colson, pintor dominicano forjado académicamente en Barcelona y en París
Es uno de los más destacados artistas plásticos en toda la historia del país. Su estilo es de una versatilidad que le hace universal e intemporal, sin dejar de ser definitivamente tropical. Su estilo es de una versatilidad que le hace universal e intemporal, sin dejar de ser definitivo y tropical. Todas las escuelas y tendencias del siglo XX eran susceptibles de su dominio, desde el simplificado dibujo japonés hasta los intrincados collages cubistas.
Colson nació en Puerto Plata, pero su entrenamiento artístico fundamental se produjo en la Escuela La Lonja de Barcelona y la de San Fernando en Madrid. Pero
más que las academias, fue la que perfiló efervescencia de la década de 1920 la que perfilaron su genio artístico bohemio, introvertido, independiente, franco en sus
opiniones y juicios, artista por encima de todo. La transición a la modernidad de este pintor se nos presenta sin grandes alardes, aunque no por ello de manera vigorosa dentro de un neoclasicismo que él solía considerar, por sus implicaciones conceptuales, como un neohumanismo.
Si era innegable que la figura humana centralizaba el foco de sus concepciones estéticas y formales, esto no impedía su adhesión a un vanguardismo inevitable dentro de la juventud de su época y en las que fueron faros casi cegadores, por lo imposible de soslayar, las figuras totalizadoras de Picasso, de Gris, de Braque y de Leger, anuladores de la perspectiva dentro de la simultaneidad fragmentada del cubismo. Colson debía rendir tributo, dentro de su obra, a tales maestros.
Fue su etapa en la que el dominio técnico se impuso a cualquier otra exigencia, razón por la que no pudo mostrarse indiferente a las novedades en boga, de las que nos dejó visiones personales en sus trabajos realizado en la década del veinte: óleos, collages, naturaleza muerta, en los que predominan el geometrismo arquitectónico, la yuxtaposición de objetos planos mezclados a los caracteres de imprenta y a un letrismo que pronto veíamos desparecer.
Característico de este último aspecto son los óleos titulados Naturaleza muerta, Homenaje a Juan Gris y Naturaleza muerta, Homenaje a Picasso. La fragmentación, la cuadricula conservadora que no afecta la hegemonía de la imagen, sino que la ata irremisiblemente a la horizontalidad de la tela serán, en cambio, procedimientos que se conservarán en la época de madurez como señal de los inicios vanguardistas.